¿Cómo se crea un mito cinematográfico?

El reconocimiento no siempre se basa en el trabajo realizado.

23-nov-2009 Manuel J. Romero Herrera

¿Megan Fox, Crepúsculo o los Jonas Brothers realmente merecen tal admiración o deben todo a un genial agente?

El cine, o mejor dicho, la industria cinematográfica puede hundir a cualquier individuo que lo esté intentando o glorificar y encumbrar al éxito a aquella persona que tenga una estrella en la frente (posteriormente en el paseo de la fama) o un genial agente que le consiga los mejores contratos.

Idealización.

Es imposible juzgar a una persona como mito, puesto que la propia interpretación del término, nos lo muestra como algo idealizado, ensalzado más allá de la realidad. Lo que sí podemos valorar en ciertos casos es la calidad de su trabajo, en cuanto a actuación o rendimiento, comprobar empíricamente si esa figura merece ser aplaudida no sólo como icono sino también como profesional.

Reflexionando podemos llegar incluso al dilema del huevo y la gallina. ¿Primero mitificación o reconocimiento? Podría parecer que está claro que una persona no puede ser mitificada sin haber sido antes reconocida, de los iconos que hablamos, por su trabajo cinematográfico, pero esta teoría entra en conflicto si nos planteamos la idea de antes.

Ejemplo: Megan Fox

Pongamos un ejemplo muy actual. La bellísima Megan Fox, la diva de Transformers, mitificada in extremis por revistas masculinas, foros de debate sobre belleza y estilo, pero ¿es buena actriz? Muchos lo dudan, pero no les importa. Esto ocurre en muchas ocasiones, cuando descubrimos que dicho icono no se trata de alguien brillante en su profesión, bien por no estar capacitado o simplemente por no tener una gran oportunidad.

Nos asalta entonces un nuevo enigma que resolver ¿es la sociedad quien elige a sus propios mitos o es la industria del cine, acompañada de los medios de comunicación, los que inculcan en la sociedad el interés por dicha persona?

Beneficiosas estratégicas

En una sociedad como la actual, tan influenciada por agentes externos poderosos como el cine o los mass media es lógico pensar que la manipulación ideológica y la asociación de mitos sean sencillas y efectivas estrategias para conseguir determinados beneficios comerciales o productivos.

Y razón no falta en este planteamiento al descubrir como nombres de ‘starlet’ de dudosa calidad se muestran a un mayor tamaño que incluso el nombre de los directores de muchas películas de dudosa calidad, con el fin único de atraer espectadores con el reclamo del mito.

En muchas ocasiones, estas estrellas, aunque idealizadas y sustentadas sobre valores no siempre cinematográficos o escritos guión, son capaces de traspasar el papel, la pantalla, incluso nuestro cerebro para convertirse en algo más que una simple interpretación, algo más que un personaje de ficción. En ese momento es cuando pasan a representar unos valores, unos ideales, una estética, una way of life, que consiguiendo una legión de fans y seguidores comprometidos con esa idealización.

Miles de fans

Esto ocurre con una potencia desmedida en el caso de las estrellas juveniles, Hanna Montana, Los Jonas Brothers, o incuso la tan en boga saga de Crepúsculo, con sus integrantes, son capaces de mover hordas de entusiastas adolescentes capaces de casi cualquier cosa para estar cerca de su vampiro favorito.

En la actualidad, decenas de iconos invaden las pantallas de cine aportando determinadas características a personajes muchas veces sin sustento, o al revés, lucrándose de guiones para poder ensalzar aún más su aspecto.

Ya desde el pasado

No es novedad, este planteamiento de estrellas mediáticas proviene desde casi los inicios del cine. En este aspecto destacaron principalmente los años cincuenta y sesenta, donde mitos como Marilyn Monroe o James Dean, por poner un par de ejemplo, siguen vigentes en la actualidad, y no cabe duda, seguirán acompañándonos en el futuro.

Además se irán añadiendo a la retina social nuevas imágenes a la vez que se crean nuevas figuras a las que adorar, nuevos mitos a los que glorificar y nuevos medios por los que pueda proliferar el impacto social de una imagen.

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